Existe una moda, desde hace varios años atrás, de ofrecer en las góndolas de los supermercados y las cartas de los restaurantes cada vez más vinos con tapa a rosca.
El clásico corcho, que era una marca de distinción entre los vinos finos (la rosca se limitaba a los vinos de mesa más económicos), hoy bate en retirada, sobre todo en los vinos blancos, rosados y tintos jóvenes. A pesar de ello, todavía sigue existiendo una “ceremonia” alrededor suyo que le permite conservar buena parte de su mística.
El corcho es un producto natural, elaborado con la corteza del árbol de alcornoque, una especie vegetal cuyo cultivo está principalmente desarrollado en España y Portugal. Esto hace que no exista en abundancia y sea un material bastante costoso.
Desde la época de los romanos que se usan corchos para tapar los recipientes con vino. El corcho es el mejor tapón que un vino de guarda puede tener, porque permite su microoxigenación (proceso que facilita su maduración lenta) y, al mismo tiempo, lo protege del exceso o falta de humedad del ambiente.
Esto no significa que los vinos con tapa a rosca sean todos de baja calidad. En realidad, su uso se difundió para los vinos jóvenes, que se toman al poco tiempo de elaborados (como los blancos y rosados). Pero para poder apreciar un vino de alta gama en su total dimensión, conviene que sepas un par de cosas sobre el corcho.
#1. Tocarlo. El mozo te acaba de abrir la botella delante tuyo y dejó el corcho sobre la mesa. ¿Cómo saber si el vino está bien, más allá de probarlo? Al tocar el tapón, tenés que sentirlo flexible (no rígido), impregnado y manchado por el vino. Eso significa que la botella fue guardada en la posición correcta, que tiene que ser horizontal. Porque si la botella se guarda en posición vertical, el corcho se seca, se endurece y se vuelve quebradizo.
#2. Olerlo. Después aprovechá para oler el corcho. Debe tener un aroma a vino y a corcho sano. Si sentís olor a vinagre, moho o algo en descomposición, lo más probable es que no provenga del corcho, sino que se trate del vino que está en mal estado. Porque el corcho absorbe todos los aromas que le transmite el vino y es la mejor señal de su estado.
¿Sos de preferir los vinos con corcho, o te da lo mismo el tapón que tengan?
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