Si sos de tomar vino regularmente, y ya probaste alguno en vuelo, seguro que notaste que el sabor es distinto a cuando lo degustás en tierra. Esto se debe a que la altitud modifica la percepción que tenés de las comidas y bebidas.
Respecto de los vinos, volar a 10.000 metros sobre el nivel del mar hace que los taninos presentes en la botella lo vuelvan más astringente y con un sabor a fruta menos marcado. Para la mayoría de tintos y blancos, esta experiencia se nota en cuanto te lo sirven en la copa y lo probás.
Sin embargo, por sus características particulares, los vinos rosados son los más recomendados para tomar en el avión. Porque son frescos y ligeramente frutados, y más si el que te sirven es seco. Así que ya sabés: la próxima vez que te toque volar, pedí que te sirvan un rosado. Vas a ver que va a maridar perfecto con el pollo o la pasta que te ofrezcan.
¿Sos de tomar vino en el avión? ¿Cuál elegís generalmente?
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