Es llamativo cómo estadounidenses y británicos disfrutan de los desayunos a base de huevos. Suelen comerlos fritos, con panceta o revueltos con salchicha de Cumberland. Pero hay otras preparaciones más sofisticadas, no tan populares, pero que no pueden faltar en cualquier hotel que aspire a tener un mínimo de categoría. Son los huevos benedict o benedictinos.
¿De qué se trata? Son dos mitades de muffin inglés con jamón o panceta frita, coronados por un huevo poché y recubiertos de salsa holandesa; esta última es una emulsión elaborada con manteca, jugo de limón y yema de huevo (hay que tener cierta pericia para hacerla porque es común que se corte). Es un plato suculento, calórico y muy rico. Si los huevos benedict llevan en la base espinaca, pasan a llamarse huevos florentin.
El origen lamentablemente es incierto, y como suele suceder en gastronomía, hay diversas especulaciones al respecto: el célebre restaurant Delmonico’s, de Manhattan, asegura que fueron ellos los que crearon los huevos en 1860. De hecho, Charles Ranhofer, que fue chef de la casa publicó la receta en un libro en 1894.
Por otra parte, un corredor de bolsa retirado llamado Lemuel Benedict, asegura que fue él quien, buscando un remedio para la resaca, una mañana de 1894 le pidió al maître del Waldorf Astoria que le trajera tostadas enmantecadas, huevos poché, panceta frita y salsa holandesa. Aparentemente el maître quedó tan bien impresionado por la combinación del financista que la incorporó al menú del hotel.
Un reclamo posterior a la creación de los huevos fue realizado por un tal Edward P. Montgomery en nombre del comodoro E. C. Benedict. En 1967, Montgomery escribió una carta al entonces columnista gastronómico de The New York Times, Craig Claiborne, que incluía una receta de los huevos, que afirmó haber recibido a través de su tío, que era amigo del comodoro, el verdadero creador de la receta. Igualmente la receta del comodoro Benedict varía bastante con respecto a la versión de Ranhofer.
Dicho esto, es difícil saber quién fue el creador de este plato que tantas satisfacciones matinales brinda en el Hemisferio Norte, pero de lo que no hay duda es que después de ingerirlos uno sale energizado por el resto de la jornada.
¿Probaste los huevos benedict?
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