Leyendo esta nota no vas a saber la dirección exacta de este restaurant secreto, que solo acepta dos comensales por noche, y que envía la dirección a quienes hicieron la reserva con 48 horas de anticipación. Pero sí vas a saber que está en Bélgica y que, para comer allí, hace falta pagar unos 400 dólares el cubierto.
El propietario se llama Joël y su verdadera vocación es ser marchand de arte, con galería de arte que da a la calle en Bruselas. Pero su hobby fue montar este pequeñísimo restaurant muy reservado, donde recibe solo dos veces por semana y cocina para sus clientes.
En invierno enciende la chimenea del salón donde recibe, y todo está ambientado para pasar una velada bien romántica. A veces, los encargos son especiales: para un pedido de casamiento, festejos por bodas de plata, etc.
El precio del servicio no incluye las bebidas alcohólicas, y el dueño contó que, una vez, tuvo que ir a buscar a una pareja a la bodega donde guarda los vinos, porque los vio in fraganti a través del circuito cerrado de la casa. Y, para que no se alargue la sobremesa, el horario de cierre es estricto: a medianoche, como si fuera la Cenicienta.
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