Existen muchas dietas y modos que van de un extremo a otro. Pero en materia de sensibilidad, salud y empatía hacia las otras especies, es que a partir de la década de 1960 en Occidente comenzó a hablarse de vegetarianismo, algo desconocido hasta ese entonces.
Los vegetarianos, que en principio sólo comen productos de origen vegetal, fueron creciendo en número (todavía lo están haciendo), pero fueron superados moralmente superados por los veganos.
Estos últimos eran el nec plus ultra de la ética gastronómica, cuya filosofía se basa en un principio moral específico que se resume en la idea de no utilizar a los animales bajo ningún propósito ni en ninguna forma (ni en la alimentación, vestimenta, medicamentos, ni nada). Sin embargo, acaba de despuntar una nueva variante llamada climatarian que por sobre todas las cosas priorizan la salud del planeta a la hora de consumir.
¿Qué hacen los climatarians? Entre otras cosas, tratan de minimizar al extremo la huella de carbono. Por lo pronto, comen sólo productos de estación para estar en consonancia con la naturaleza y evitar las emisiones contaminantes que acarrea el transporte de alimentos. Para ellos el llamado “Kilómetro 0” es ley.
Si bien son principalmente vegetarianos, comen pequeñas porciones de carne, ya sea de pesca del lugar, sostenible, o de especies que provengan de ganadería extensiva. Razón no les falta, porque producir un kilo de vacuno supone más de 31 kilos de dióxido de carbono equivalente (la suma de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso). Los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirman que la ganadería, en especial la industrial, es responsable del 14,5% de los gases de efecto invernadero.
Los números son elocuentes: la ganadería vacuna contamina más que todos los autos, trenes, barcos y aviones que se desplazan por el orbe. Dentro de la poca carne que los climatarians comen, privilegian el consumo de la de pollo, que contamina aproximadamente 8 veces menos que la de ganado vacuno, o en su defecto la de cerdo, que contamina 5 veces menos. Asimismo, observan el modo en el que ha sido criado y tratado el animal, poderoso motivo que inclina su opción de compra.
Otro punto al que prestan especial atención es a los envases, que son otra fuente de contaminación; por ejemplo, detestan las botellas de plástico y privilegian las de vidrio que se puedan reutilizar. Lo mismo sucede con los vasos y bolsas.
No resulta sencillo ser un climatarian en un mundo mareado por la vorágine de consumo, pero es un (gran) primer paso para realizar microcambios, para vivir en un mundo sostenible y viable para las futuras generaciones.
¿Habías escuchado hablar de los climatarians?
Los chefs son además pareja y darán clases abiertas del 22 al 26 de abril.
El organismo pidió no comprar los productos de Silva Sapori y San Remo.
Tenía 59 años y había heredado el negocio familiar de su padre en Mendoza.
El evento será del 17 al 20 de abril en plena Semana Santa. Todas las…
La caída del consumo y el cambio de perfil del consumidor, dos claves que analizan…
Ezequiel Ortigoza se ubicó en el segundo lugar en acrobacia con la masa y Claudio…