El tomate es una de las frutas que más se consumen en la Argentina (algunos lo clasifican dentro de los vegetales). Lo podés usar en ensaladas, sopas, salsas, dulces, guisos, etc. Pero si querés que la calidad sea la mejor posible, no tenés que guardarlo en la heladera.
El canal de YouTube SciShow, especializado en ciencias, explicó por qué no conviene ponerlos allí, ya que la temperatura de la heladera afecta su sabor. Como el tomate es una combinación de azúcares y ácidos sabrosos, junto con químicos llamados compuestos aromáticos, éstos se modifican con el frío del refrigerador.
En el año 2016 hicieron un estudio dejando durante una semana algunos tomates en la heladera, que luego fueron degustados por un grupo de voluntarios. El resultado fue que los calificaron como menos sabrosos que el grupo de tomates que no había sido guardado en el refrigerador, aunque los niveles de azúcar y ácido no habían variado.
En cambio, la gran diferencia se dio en los compuestos aromáticos: un 65% de éstos había disminuido entre los tomates refrigerados, lo que confirmó que el cambio en sabor se da a partir de una transformación en las moléculas de olor.
El resultado se dio, como con otras frutas, en el que los tomates detuvieron su proceso de maduración por el frío, repercutiendo en los aromas y sabores, los que, en cambio, se potencian cuando las temperaturas aumentan. Igual que con la naturaleza.
¿Sos de guardar los tomates en la heladera?
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