Si hubiera que elegir diez íconos de la cultura estadounidense, uno sería el legendario Ford Mustang, el auto deportivo concebido por Lee Iacocca, presidente de Ford Motor Company.
Esta coupé elegante, estilizada y con un poderoso motor de seis cilindros se lanzó al mercado en el año 1962 y nunca se dejó de fabricar. Sus versiones posteriores conservaron el espíritu primigenio de la marca.
¿Qué tiene que ver el clásico automóvil con una taza de café? A primera vista muy poco, pero se podría decir que “pisar” un Mustang es un poderoso estimulante, algo que tiene en común con una buena taza de café bien cargado. Pero hay algo más: el auto tendrá partes compuestas con el café que tira McDonald’s, empresa que descarta 28 millones de kilos de café por año.
Hasta ahora uno podía pasar por Starbucks y retirar una bolsita con residuos de café para emplearlo como compost en la maceta de casa o en una huerta, pero ¿residuos de café como material para elaborar partes de un auto deportivo? Así parece.
Según explicó Ford al sitio The Verge, “al calentar la cáscara a altas temperaturas con poco oxígeno, mezclándola con plástico y otros aditivos se puede conseguir un material que sirve para usarse con diferentes formas. Una vez calentado y mezclado con otros componentes se convierte en bioplástico, un residuo que permite producir componentes un 20% más livianos”.
¿Alguna vez te subiste a bordo de un Mustang?
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