Salvo que vivas en la Patagonia argentina o en otros rincones fríos del planeta, difícilmente vas a saber lo que es estar al aire libre con -30°C. Pero algo que sucede en el extremo sur, en Canadá es mucho más frecuente, por la latitud en que se encuentra el país.
Por eso, para que las salidas a comer no dejen de tener el encanto de compartir una velada romántica al aire libre, el restaurant Ophélia de Québec creó carpas transparentes calefaccionadas para albergar mesas de a 2 o 4 comensales.
Como si fueran iglús de plástico, los clientes ahora podrán cenar al aire libre sin preocuparse por las bajas temperaturas.
Además, los dueños del restaurant informaron que no se agregará ningún cargo extra para quienes opten por comer afuera. Pero eso sí, para elegir cenar en alguna de estas carpas hace falta reservar con varios meses por anticipado, porque la curiosidad de los comensales es muy grande. Por suerte, el invierno es bastante largo en Canadá.
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