Un cliente de un bar de Cataluña decidió que la mejor manera de ayudar a su establecimiento favorito, afectado por el cierre en cuarentena, era pagarle todas las cervezas que no se pudo tomar durante el aislamiento.
Este hombre aprovechó que el confinamiento llegó a su fin en España, por lo que los bares y restaurantes pudieron reabrir sus puertas, para regresar a su lugar predilecto y pagar por las consumiciones que hubiese realizado en tiempos normales.
El dueño del bar Can Juli, ubicado en Granollers, al norte de Barcelona, no podía creer lo que le estaba planteando el cliente cuando se presentó en la reapertura. Munido de un papel, el hombre le explicó que había realizado la cuenta de lo que le “debía” por las cervezas que no se pudo tomar durante la cuarentena.
“Como había dejado de venir 36 veces y siempre se gastaba 2,50, ¡pues 90 euros! Al principio mi hermano no quería tomarlos, pero él insistió mucho. Le dijo que lo que había pasado era muy fuerte y que, aunque no se hubiera tomado esas cañas, quería ayudar. En el sobre, de hecho, había 100 euros, no 90“, explicó el sorprendido propietario.
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