A pesar de que los nachos están identificados con la cocina mexicana y son un snack universal, no son un plato típico del país. Porque si bien fueron creados en México, se hicieron para complacer al paladar estadounidense. Según Josh Chetwynd, autor de Cómo el perrito caliente encontró su pan, los nachos fueron el resultado de pensamiento creativo, y un chef desaparecido.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres de los oficiales militares estadounidenses que vivían en Eagle Pass, Texas, con frecuencia cruzaban el Río Grande hasta la localidad mexicana de Piedras Negras.
En una de estas excursiones, un grupo de estas aventureras se detuvo en un restaurant popular llamado Victory Club. Y, aunque feliz de recibir a las clientas, el maître, de nombre Ignacio Anaya, estaba sin cocinero, y por no rechazarlas se calzó el mandil y salió a improvisar con lo que había en la cocina, algo similar a lo que sucedió con la creación de la ensalada Caesar’s.
Según The Oxford Companion to American Food and Drink, el plato que improvisó Anaya consistía en triángulos de tortillas de maíz, queso y pimientos jalapeños. Como a Ignacio los conocidos lo llamaban Nacho, el plato, que gustó y quedó en la carta, pasó a llamarse “Nacho”.
Los nachos se volvieron populares paulatinamente, pero gracias a un tal Frank Liberto se volvieron masivos, ya que comenzó a venderlos como fast food en el estadio de Arlington, hogar de los Rangers de Texas. Actualmente, durante los partidos de fútbol americano se consumen alrededor de 4 millones de kilos de nachos, generalmente acompañados de queso tibio, frijoles y guacamole.
¿Te gustan los nachos?
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