Increíble pero real, cada vez más consumidores confían más en una fruta recubierta con moho que una que, después de un mes de comprada, se siga manteniendo fresca y con buen color.
Este es el resultado de un estudio realizado en Dinamarca y publicado en la revista Sociology sobre lo que los consumidores consideran algo “puro” e “impuro” en materia de alimentos.
“Asociamos la ‘pureza alimentaria’ a lo que es ‘natural’. Y esto significa que mucho de lo que antaño considerábamos ‘impuro’, como la suciedad, el moho, las bacterias y el polvo, ahora se consideran pruebas de un alimento ‘puro’, al contrario que una fruta imperecedera, rociada con pesticidas y conservantes”, explicó Kia Ditlevsen, una de las autoras del estudio e investigadora de la Universidad de Copenhague.
A diferencia del pasado, cada vez más gente desconfía de los alimentos que fueron tratados para prolongar la vida útil y hay toda una moda de buscar aquellos que no tengan conservantes porque lo orgánico es más saludable.
Para los investigadores, este cambio cultural a nivel alimenticio viene ocurriendo desde los años ’70. Antes había una mayor preocupación por la seguridad alimentaria desde el punto de vista que, cuanto más estéril fuera el producto, mayor sería su calidad. Por ese entonces se temía a las bacterias y microorganismos, de ahí que nadie aceptara un producto con tierra como sí sucede ahora.
“Hoy en día, nuestros conceptos de ‘pureza’ en la comida han cambiado. Lo que objetivamente entendemos como suciedad, por ejemplo, el moho, resulta menos aterrador si se compara con una manzana que nunca se pudre“, prosiguió la especialista.
Y agregó: “Lo que buscamos es ‘limpiar’ nuestros cuerpos de lo que consideramos como productos químicos dañinos, y cada vez más personas creen que lo conseguirán consumiendo alimentos “puros” y “naturales”, que son las cualidades que se asocian entre otros a los orgánicos”.
Pero el riesgo de intoxicación alimentaria es real cuando los alimentos consumidos están vencidos, un riesgo que crece cuando los productos no poseen conservantes en absoluto.
Sin embargo, la pandemia de coronavirus está modificando nuevamente la percepción de los consumidores. “Nos hemos enfocado ahora en la higiene y la esterilidad de nuevo, en términos de desinfección, distanciamiento, etc.”, explicó Ditlevsen, en un momento en que hay mucha incertidumbre sobre el riesgo de contagio a través de los alimentos.
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