¿Quién no probó, aunque sea una de estas galletitas, que llegaron a la Argentina durante la década de 1990? Es que, guste o no, las galletitas Oreo se convirtieron en un ícono de la cultura del siglo XX.
El antecedente remoto de las Oreo data de 1898, cuando varias empresas de panadería estadounidenses se fusionaron para formar la National Biscuit Company, también llamada Nabisco. En 1912, Nabisco tuvo una idea para una galleta, aunque inspirada en un producto que hacía la competencia, Sunshine Biscuits, cuyo producto, llamado Hydrox, eran dos discos de chocolate con un relleno de crema. La Oreo, inventada cuatro años después, se parecía mucho a la galleta que la precedió ya que también tenía dos discos de chocolate decorados con crema blanca intercalados entre ellos.
Oreo se hizo un nombre, que Nabisco patentó en agosto de 1913 y rápidamente superó la popularidad de su competencia. Posteriormente modificó su nombre a Oreo Creme Sandwich, y en 1974 la llamó Oreo Chocolate Sandwich Cookie. A pesar de la montaña rusa de cambios de nombre, la mayoría de la gente siempre las llamó Oreo.
Lo que no se sabe a ciencia cierta es el origen del nombre. Algunos creen que el nombre se tomó de la palabra francesa “oro”, que se correspondía con el color dorado de los primeros envases. Otros especulan que el nombre es una combinación de tomar la sílaba “re” de “cream” para luego emparedarla, al igual que la galleta, entre las dos “o”, para lograr el término “o-re-o”. Un tercer segmento cree que la explicación más sencilla es que se trata de un nombre corto, divertido y fácil de pronunciar.
¿Te gustan las galletitas Oreo?
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