El queso es un alimento bíblico, que acompaña a los hombres desde hace casi 10.000 años. Es un producto sólido que se obtiene por maduración del cuajo de la leche tras descartar el suero. Hay distintas variedades según el tenor de su pasta, el origen de la leche utilizada, los métodos de elaboración y el grado de estacionamiento.
La Argentina es un país productor de lácteos y un ávido consumidor de quesos, en parte debido a la herencia europea y a la abundancia de leche. Según información de 2019 del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, en nuestro país se consume poco más de 11 kg de queso per cápita, una cifra bastante alta dadas las circunstancias económicas. Ya sea en la picada, la pizza, la tostada o en la pasta, siempre es bienvenido.
Pero lo que pocos sospechan es que, según estudios recientes de la Universidad de Michigan, el queso puede resultar tan adictivo para el ser humano como la cocaína, la heroína y otras drogas duras. Esto, que puede erizar la piel a más de un gourmet, salió publicado en un medio español llamado Directo al Paladar, que avaló con datos duros de dos prestigiosas instituciones.
Parece ser que la responsable de esta adicción está en un producto llamado caseína, “proteína de la leche que, durante la digestión, libera una sustancia denominada casomorfina, de efecto opioide, que produce adicción. La presencia de caseína en leche es minúscula, pero no así en el queso, para cuya elaboración se puede llegar a necesitar hasta 10 veces su peso en leche”.
Lo cierto es que nadie ve adictos al queso deambulando por la calle, viendo de romper una vidriera para hacerse de una horma, o robando celulares para canjearlos por una porción de Cuartirolo. Pero según Neal Barnard, doctor en Medicina Nutricional y presidente de la Asociación de Físicos para la Investigación de Medicina Responsable, “las casomorfinas son altamente dañinas porque provocan una adicción en el cerebro humano comparable al que provocan drogas duras como la heroína y la morfina”. Si non e vero…
Igualmente, Cucinare consultó con la licenciada Raquel Zukerfeld y la doctora Mónica Facchini, directoras del curso Adicción Alimentaria de Nutrinfodos, ambas reconocidas especialistas en la materia. Las expertas afirmaron que “la casomorfina es una sustancia opioide que existe en la leche. Hay muchos alimentos que tienen sustancias similares. No está demostrado científicamente que esas sustancias generen adicción ni tampoco investigaciones que prueben qué efectos generan en el cerebro. En la práctica clínica observamos que personas predispuestas pueden consumirlo en mayor cantidad”.
Así que, en todo caso, el queso podrá generar gula y calorías, pero difícilmente uno se transforme un yonki…
¿Sos fan de los quesos?
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