Un estudio realizado por la neurocientífica Suzana Herculano-Houzel, de la Universidad Vanderbilt, en Nashville, Estados Unidos, mostró cómo la cocina y, sobretodo, el empezar a comer alimentos cocidos, fue la clave para el desarrollo del cerebro humano y la evolución del homo sapiens como especie más desarrollada en la Tierra.
La especialista descubrió que el tamaño del sistema nervioso central de cada ser vivo está directamente relacionado con el de su tamaño físico. Por lo que, para poder tener un cerebro tan grande, los seres humanos tuvieron que modificar la dieta.
Es que las neuronas son “caras”, medidas en términos de consumo energético, para lo cual, los seres humanos tuvieron que adaptarse para comer y digerir los alimentos que ingerían en menos tiempo.
El descubrimiento del fuego como herramienta para cocinar los alimentos provocó que el cerebro aumentara de tamaño por el cambio en la dieta, facilitando la digestión de lo que se ingería. Y el tiempo que quedó disponible, se empezó a usar de manera creativa, a diferencia de las demás especies.
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