Sorpresa e indignación son los sentimientos que invaden a la población de la localidad cordobesa de Estación Juárez Celman, tras la usurpación de la iglesia Nuestra Señora del Milagro de Salta, en donde, en los últimos tiempos, fue instalado un parripollo.
Desde hace tres años, la capilla y el predio contiguo fueron ocupados por 230 familias, que después de una larga negociación, abandonaron el lugar hacia diferentes viviendas. A pesar de esto, ahora una familia de ocho integrantes tomó la decisión de permanecer en el patio de la iglesia, un lugar que cerraron con un candado y que, de a poco, fueron transformando en un kiosco y ahora en un parripollo.
Desde ese momento fueron canceladas las misas, las comuniones, los bautismos y las clases de catequesis que pasaron a hacerse en una plaza vecina. Ante esto, Myriam Prunotto, intendenta de Estación Juárez Celman, criticó el hecho afirmando: “Los chicos toman la primera comunión en la plaza. Ni hablar que misas no se realizan”.
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