“Dame un limón”, dice la canción de Divididos. ¡No, dame muchos!
Muchos porque la Argentina es el principal productor mundial de limones, con 1.471.000 toneladas, lo que significa que dos de cada diez limones en el mundo son argentinos.
Además, es el principal procesador de limón del mundo, con un 70% de la molienda global. Un 90% se produce en la provincia de Tucumán y da trabajo a 50.000 personas.
Esta fruta es originaria de la India y Malasia. Cuenta el Larousse Gastronomique que el limonero se introdujo en Asiria y posteriormente en Grecia.
En Roma lo llamaron “la manzana médica” y lo empleaban tanto como condimento como medicina.
Durante la Edad Media, los cruzados lo llevaron de Palestina, y se comenzó a cultivar en España e Italia. Y por supuesto, luego de la Conquista de América, fue uno de los dones que llegaron al Nuevo Mundo desde Europa.
El limón se encuentra presente en las mermeladas, jaleas, budines, tortas y bebidas, con y sin alcohol. Como acidificante suele estar en el yogurt, el queso y los dulces.
La pectina, que se extrae de su cáscara, se utiliza como agente gelificante, espesante, emulgente y estabilizante y podemos encontrarla, por ejemplo, en la pasta de dientes.
Además, sus extractos especiales tienen múltiples aplicaciones en cosmética e industrias estética y farmacéutica por su aporte de Vitamina C, A y B.
En la cocina se lleva bien con el pollo, la carne vacuna, los pescados, mariscos, huevos, manteca, ajo, alcaucil, crema, salvia, estragón, semillas de cilantro, alcaparras, aceite de oliva y gin, entre otros ingredientes.
El aceite de limón, por otro lado, se utiliza para saborizar y aromatizar desde jugos en polvo y gaseosas hasta muchos de los productos no comestibles que usamos habitualmente, como el detergente, los perfumes, desodorantes, productos de cosmética y de limpieza.
Además, puede utilizarse de forma casera. Hay quienes lo usan como un limpiador natural combinado con vinagre, para vidrios, pisos o vajilla, es efectivo para eliminar manchas de tinta, moho y óxido, y tiene un efecto desengrasante.
Por otro lado, combinado con clara de huevo o azúcar, el limón fresco puede utilizarse como mascarilla facial para un mejor cuidado de la piel.
Existen distintas variedades, como la Eureka, Meyer, Amalfi, Cidra, Femminello, Lisbon, Verna, Verdelli, Monachello, Primofiori, Génova, Kütdiken, Interdonatto, Lapithkiotiki y varias más.
¿Cómo comprarlo? El invierno es su mejor momento, y el fruto debe ser de color fuerte y brillante. También debe sentirse pesado y firme en la mano.
Conviene evitar las frutas arrugadas y con moho en la piel. Si uno lo va a rallar tiene que elegir aquellos que no tengan cerca, y además lavarlos y cepillarlos a conciencia.
¿Cómo se guarda? En la heladera se puede guardar durante dos semanas. Para obtener el máximo de su jugo, hay que dejarlo a temperatura ambiente.
Cada 6 de abril se festeja el Día de la Empanada, el gran clásico plato…
Churrería Olleros es un emprendimiento familiar que sigue cocinando sin medir cantidades ni la temperatura…
El evento se desarrollará el 5 y 6 de abril con más de 30 stands…
El chef a cargo de la emblemática Confitería La Ideal da su versión para esta…
El chef Milton Bertoni nos mostró el paso a paso de los bucatini all'amatriciana, un…
El referente local de la cocina judía preparó una amplia variedad de platos para sus…