Se fue Elisabeth Checa, la gran periodista enogastronómica y de estilo de vida. Ni siquiera alcanza esta sentencia para definirla, porque fue eso y mucho más.
Elisabeth fue una vanguardista, pionera, una mujer moderna. Y lo siguió siendo hasta el último momento.
Egresó de un colegio de monjas de Recoleta, dentro de una sociedad convencional que marcaba el destino de las jóvenes. Pero la Checa, tal como se la conocía, no estaba destinada a tener una vida convencional.
Su inclinación por la cultura vino de muy joven. Estudió Filosofía y Letras mientras trabajaba en un Tribunal de Menores.
Dueña de un supino bueno gusto y de una nariz certera comenzó a escribir sobre vino en un ambiente masculino, cerrado y endogámico, al punto que se vio obligada a utilizar seudónimos, como Manuel Lasalle.
Luego de un fugaz matrimonio, conoció en Buenos Aires “al sueco” Bengt Oldenburg, padre de sus hijos Federico y Ernesto, con quién se mudó a París, al barrio Saint Germain, donde vivió momentos inolvidables.
Trotamundos consumada, junto a Beng recorrió el mundo y se asentó en lugares tan exóticos como Las Islas Canarias, Finlandia y la India, donde se hizo amiga de Ravi Shankar.
Años después, Elisabeth vivió en Argelia, donde trabó amistad con Ahmed, un juez de la corte suprema de ese país, con quien se reencontró treinta años después y a quien acompañó hasta su muerte.
De regreso en Buenos Aires, y luego de haber militado en organizaciones políticas, por su propia seguridad y la de su familia se vio obligada a exiliarse en Perú.
Debido a su inmensa cultura y experiencias, hizo un verdadero learning by doing en un momento donde no existía la sommelierie y sí los sibaritas de pura cepa, como Elisabeth y Miguel Brascó, con quien colaboró durante muchos años en Cuisine & Vins.
Además de ese medio, aportó su talento en Ámbito Financiero, La Nación, Revista C del diario Crítica, y la revista del Teatro Colón y elgourmet, entre otros.
En 2010 fue condecorada en una ceremonia en Oporto como Cavalheiro del Oporto, vino por el cual sentía especial debilidad.
También realizó 15 ediciones de su guía Los Buenos Vinos Argentinos, y mantuvo al aire un programa llamado Checa en la Radio.
¿Cómo despedirla adecuadamente? Pienso que esta noche Baco estará de fiesta. Y si hay alguien a quien le cabe el epitafio de Malcolm Forbes, es a ella: “Mientras estuvo viva, vivió”.
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