Cada vez que llueve, surge entre las charlas entre amigos o familiares la idea de comer tortas fritas. Pero existe una razón para esa costumbre que viene desde la época de la colonia a principios del siglo XIX.
Las tortas fritas no son un producto originario de nuestra zona. Provienen de Alemania, y llegaron a nuestro continente con las primeras colonizaciones. Conocidas como “sopaipilla” por aquellos colonizadores y posteriormente por los inmigrantes, las tortas eran una especie de masa frita que se utilizaba para mojar en distintos tipos de líquidos y recién allí consumir.
Tiempo después de su arribo como un producto típico de los extranjeros, se hizo costumbre su consumo en el país. Fue así que los gauchos de aquella época comenzaron a preparar la masa con el agua que juntaban después de las lluvias, y por eso cada vez que llovía se consumían las famosas tortas fritas.
Cuando llovía las mujeres guardaban el agua -más limpia que la de pozo o río- para cocinar, entre otras cosas, las torta fritas. Además, la infusión que no podía faltar era el mate y desde entonces que son un dúo que no falla.
Las tortas fritas populares se caracterizan por llevar una gran cantidad de materia grasa. Sin embargo, existe otra manera de prepararlas para que te queden lo más secas posibles, sin grasa animal y con una cantidad más pequeña de aceite.
Ingredientes
500 g de harina.
4 cdtas de aceite de girasol.
2 cdtas de sal.
1/2 cdta de azúcar.
250 cc de agua.
150 g de azúcar para la parte final.
Procedimiento
#. En un bowl, poner la harina y mezclarla con una cdta de sal.
#. Agregarle el agua y crear un agujero en el centro. Sumar la otra cdta de sal y el azúcar en el agujero. Luego, añadir las 4 cdtas de aceite.
#. Mezclar todos los ingredientes con las manos, dentro del bowl. Una vez que se una, seguir amasando sobre la mesada. Podés ayudarte poniéndole un poco de harina para que no se te pegue en los dedos.
#. Estirar cada bollo con un palo de amasar para darle una forma redonda. Dejarla descansar durante 20 minutos.
#. Una vez pasado este tiempo, cortar en porciones pequeñas. Dividir la masa en bollitos pequeños o medianos.
#. Aplastarlos con el palo de amasar. Finalmente, freír en abundante aceite caliente hasta que queden doradas.
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